historia porPatsy y Edward Pastrano no tenían la menor idea de que su brillante hijo joven Gabe pudiera tener una inhabilidad de aprendizaje hasta que entro al segundo año a su escuela Montessori y el aprendizaje comenzó a implicar conceptos cada vez más abstractos.
"Él es muy inteligente pero aprendía algo y luego se le iba," dice Patsy Pastrano. "También se distraía bastante y fácilmente con cosas alrededor de su ambiente."
Un profesor recomendó que Gabe, de 8 años, se le diera una prueba en el Instituto de Aprendizaje de los Niños (Children’s Learning Institute CLI por sus siglas en ingles), en el Centro de Ciencias de la salud de la Universidad de Texas en Houston.
Los expertos allí lo diagnosticaron con inhabilidades de aprendizaje en el proceso auditivo, el lenguaje expresivo y memoria a corto plazo, así como Desorden de Hiperactividad del Déficit de Atención (Atención Déficit Hyperactivity Disorder ADHD, por sus siglas en ingles). Sus padres se sintieron terrible cuando asimilaron que quizás Gabe nunca podría calificar para la universidad.
Descubrir que tu niño tiene una inhabilidad de aprendizaje puede ser una experiencia espantosa. En términos básicos, una inhabilidad de aprendizaje es un desorden neurológico que afecta la capacidad de un niño de guardar, procesar o de presentar la información. Personas con desordenes de aprendizaje pueden tener problemas al escuchar o prestar atención, al hablar, al leer o escribir, o con matemáticas, según el Instituto Nacional de Desordenes Neurológicos y de Movimiento.
A pesar de lo desalentador que es encontrar respuestas para los padres con un niño recientemente diagnosticado, con la terapia apropiada se le puede facilitar a su niño un camino al éxito. Según la Asociación de las Inhabilidades de Aprendizaje de América (Learning Disabilities Association of América LDA, por sus siglas en ingles), uno de cada siete americanos tiene cierto tipo de inhabilidad de aprendizaje, y si los niños reciben intervención eficaz durante el primer año escolar, el 90 por ciento de ellos logrará la lectura normal.
Lo mejor de todo, es que niños como Gabe pueden llegar a cursar la universidad.
"Es importante conseguir una evaluación que observe sus fuerzas y debilidades," dice la Dra. Linda Ewing-Cobbs, PhD, profesora en los departamentos de pediatría y psiquiatría y en el de ciencias del comportamiento en la Facultad de Medicina de UT en Houston. "Tener una inhabilidad de aprendizaje no es inusual y una intervención temprana es lo mejor."

Gabe Pastrano en la edad 8.

Gabe Pastrano, 19 un estudiante de primer año en universidad (mostrado aquí en su graduación de High School.)
Las señales de una inhabilidad de aprendizaje incluyen el no alcanzar las metas básicas para las habilidades del desarrollo de crecimiento y el desarrollo del lenguaje para los pequeños, dice la doctora Ewing-Cobbs. Los niños de edad pre-escolar pueden tener dificultad con la estructura de un salón de clase, enfocar su atención, siguiendo las instrucciones de los profesores o llevándose bien con otros niños. Al nivel de kinder, los niños pueden tener dificultad aprendiendo y recordando los nombres de letras y los sonidos que hacen, o recordando datos de matemáticas.
"Cuando hay un impacto en la vida diaria y se estan perdiendo actividades, o cuando evitan la lectura o lo académico, o cuando se enojan o se aíslan, es importante conocer qué está contribuyendo a la señal de aflicción," dice ella.
Gabe recuerda la época en que se asustaba de los profesores cuando les hacia una pregunta a la clase. Él miraba hacia abajo, esperando que no lo llamaran.
La doctora Ewing-Cobbs es parte de un equipo de personas del CLI que han evaluado Gabe, ahora de 19 años, durante los últimos 11 años. Ella es también directora de la nueva clínica Neurodevelopmental de los niños Dan L. Duncan, la cual estudia y va más allá de la prueba para tratar el desarrollo, crianza y las necesidades educativas de niños desde bebes hasta adultos jóvenes.
"Lo que yo ahora informo a los padres es que la prueba es la fundación. Si usted no sabe lo que tiene, no sabe como manejarlo," dice Patsy Pastrano, cuya hija Carissa, de 15 años, fue diagnosticada a la edad de 3 con dificultades en lenguaje expresivo y receptivo, en habilidades de motor fino y desarrollo de lenguaje. "También les informo de no temerle a la palabra ‘incapacidad.' Usted no permita que lo paralicen en tomar medidas."
Los Pastranos trabajaron duro para ayudar a sus niños, cuyas tareas se tardaban de una a tres horas por noche. Ambos niños recibieron terapia semanal para sus inhabilidades de aprendizaje. También asistieron a la Escuela Para Niños Jóvenes, una pequeña escuela de Houston para los grados del 1 al 5 para niños con necesidades especiales, y a la escuela Briarwood de Houston, una escuela no lucrativa que se especializa en la enseñanza de niños con diferencias y desordenes de desarrollo.
"Mi mama me dijo que nada era imposible para superarse," dice Gabe, ahora estudiante de primer año en la Universidad del Estado Sam Houston y quien acabó su primer semestre con un promedio de 3.0 de calificación. "Ella me dijo que todos tienen diferencias y que algunas personas tienen que luchar un poco más."
La doctora Ewing-Cobbs dice que los terapeutas ayudan a los niños a que utilizen sus fuerzas para compensar sus debilidades. En el caso de Gabe, sus fuerzas más grandes son sus sentidos visuales y táctiles como –la vista y tocar. Los terapeutas trabajaron con él para unir cuadros visuales de lo que él estudiaba para poder absorberlo. "Él es tan bueno con él proceso que es como una película para él," explica su mama.
La doctora Maria Prasad, PhD, profesora adjunta de pediatría y otra miembra de su equipo de asesoramiento, sugiero que él haría bien en cualquier cosa visual. (Gabe, incidentemente, esta estudiando diseño gráfico.)
Patsy Pastrano reporta que Gabe no ha necesitado de ninguna comodidad especial en escuela, aunque ciertas comodidades son permitidas por el estado. "En una clase grande, él se sienta enfrente y puede tomar realmente muy buenas notas. Me han bendecido con mis niños. Son independientes y trabajan duro," dice Pastrano.
Gabe y el equipo de CLI le dan el crédito a la tenacidad de sus padres, especialmente a su madre.
"Muchos profesores me dijeron que no era material de universidad," dice Gabe en una entrevista de teléfono entre clases. "Mi mama rechazó oírlo y ella me empujaba realmente duro. En ese tiempo, no entendía por qué. Ahora estoy contento."
El Dr. Ewing-Cobbs es profesora en los departamentos de pediatría y psiquiatría y en el de ciencias del comportamiento en la Facultad de Medicina de UT en Houston.